EL HERBICIDA MÁS USADO DEL PAÍS Y LAS INFECCIONES HOSPITALARIAS MÁS DIFÍCILES DE TRATAR

Investigadores de UBA y CONICET establecieron que las bacterias ambientales resistentes al glifosato son parientes cercanas a las cepas que causan infecciones hospitalarias para las que, en muchos casos, ya no existe antibiótico que funcione.

La resistencia al glifosato como posible motor para la difusión de cepas clínicas multirresistentes

Hay bacterias en los hospitales argentinos que ya no responden a casi ningún antibiótico. En 2023, el 35,6% de los aislamientos de Klebsiella pneumoniae en hospitales del país fue resistente a carbapenemes, el último escalón del arsenal médico disponible. Cuando eso pasa, los médicos quedan sin opciones estándar de tratamiento.

Un estudio publicado el 24 de marzo en Frontiers in Microbiology por investigadores de UBA y CONICET encontró una conexión que en Argentina no había sido documentada con cepas clínicas y ambientales simultáneamente: las bacterias más resistentes al glifosato son parientes genéticas cercanas de esas mismas cepas hospitalarias.

Un herbicida a base de glifosato inhibe el crecimiento de bacterias ambientales, incluso en concentraciones bajas dentro del espectro probado

Las bacterias desarrollan bombas de eflujo para expulsar el herbicida de su interior. Las mismas bombas expulsan los antibióticos. Una bacteria que aprendió a sobrevivir en suelos tratados con glifosato lleva incorporado, sin que nadie se lo pidiera, un escudo contra los fármacos.

El equipo analizó 103 cepas: 68 del delta del Paraná, un humedal protegido sin aplicación directa de herbicidas, y 35 de colecciones clínicas argentinas. Aun en ese ambiente no expuesto, las bacterias mostraron distintos niveles de resistencia al herbicida. Las más resistentes resultaron ser las más emparentadas con los patógenos hospitalarios. Las cepas clínicas toleraron concentraciones del herbicida formulado cuatro veces más altas que las ambientales.

Argentina usa en promedio 36.278 toneladas de glifosato por año, predominantemente en soja transgénica. El equipo cruzó superficie sojera, densidad poblacional y prevalencia de Klebsiella resistente por provincia: las tres variables se superponen en el centro del país.

El estudio no prueba que el glifosato cause directamente infecciones hospitalarias. Sí establece el mecanismo por el cual su uso masivo puede estar acelerando, en el ambiente, la selección de bacterias que después nos enferman sin tratamiento posible.

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Fuente: Frontiers | Glyphosate resistance