
En un debate que escala desde lo local hacia lo nacional, especialistas y referentes advierten sobre la urgencia de implementar planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) para frenar la contaminación y el impacto del cambio climático.
La gestión de la basura ha dejado de ser un problema estético para convertirse en una emergencia ambiental y sanitaria que afecta a municipios de todo el país. En una reciente entrevista, se puso de manifiesto que Argentina enfrenta un promedio de generación de 1,15 kg de residuos por persona al día, una cifra que, multiplicada por la población, deriva en una crisis de disposición final difícil de contener sin políticas de Estado a largo plazo.

El impacto invisible: Metano y contaminación de napas
Uno de los puntos más críticos discutidos es el efecto de los basurales a cielo abierto. Estos sitios no solo afectan visualmente el paisaje, sino que son focos constantes de incendios y generadores de gas metano, uno de los principales contribuyentes al efecto invernadero.
«No solo se trata de lo que vemos; los lixiviados de la basura mal dispuesta terminan afectando las napas de agua y la salud de los barrios vecinos», se advirtió durante el debate.
¿Falta de recursos o falta de acuerdo político?
El debate en Bragado, que refleja la realidad de muchos otros puntos del país, se centra actualmente en la necesidad de declarar la Emergencia Ambiental. Esta medida permitiría al municipio disponer de recursos extraordinarios para:
Lograr la caracterización de los residuos, paso inicial indispensable para cualquier plan de reciclaje serio.
Atacar los incendios diarios en los predios de disposición.
Implementar programas de educación y separación en origen.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que el mayor obstáculo no es solo económico. «Nos está haciendo falta un acuerdo político de todas las fuerzas«, señalaron. La premura de la política electoral muchas veces impide la continuidad de los planes GIRSU, los cuales requieren décadas para mostrar resultados estructurales.
Hacia una economía circular
El cambio de paradigma propuesto es dejar de ver a la basura como un «desecho» para entenderla como un residuo valorizable.
- Educación: Fomentar que el ciudadano separe en origen.
- Recuperación: Evitar que el material seco (plástico, cartón, vidrio) llegue al basural, facilitando el trabajo de los recicladores urbanos.
- Tecnología: Pasar del simple enterramiento a plantas de tratamiento que reinserten materiales en el mercado.
La conclusión del debate es clara: la basura es una construcción social. Si no se implementa una política integral que combine la inversión en infraestructura con la educación ciudadana, el país seguirá postergando una discusión que ya no admite más demoras